viernes, 20 de septiembre de 2013

La mujer que yo quiero de Joan Manuel Serrat

La mujer que yo quiero no necesita
bañarse cada noche en agua bendita. 
tiene muchos defectos, dice mi madre,
y demasiados huesos, dice mi padre.
pero ella es mas verdad que el pan y la tierra.
mi amor es un amor de antes de la guerra para saberlo,
la mujer que yo quiero, no necesita deshojar cada noche una margarita.
La mujer que yo quiero, es fruta jugosa
 prendida en mi alma como si cualquier cosa.
con ella quieren dármela mis amigos
y se amargan la vida mis enemigos... 
Porque sin querer tú, te envuelve su arrullo
y contra su calor, se pierde el orgullo y la vergüenza... 
la mujer que yo quiero, es fruta jugosa
madurando felíz, dulce y vanidosa. 
La mujer que yo quiero, me ató a su yunta
para sembrar la tierra de punta a punta
de un amor que nos habla con voz de sabio
y tiene de mujer la piel y los labios.
Son todos suyos mis compañeros de antes... 
mi perro, mi scalextric y mis amantes pobre juanito... 
la mujer que yo quiero, me ató a su yunta; 
pero, por favor, no se lo digas nunca.




lunes, 22 de octubre de 2012

"Donde habite el olvido", poema de Luis Cernuda

Luis Cernuda (1902 – 1963)
Donde habite el olvido, en los vastos jardines sin aurora; donde yo solo sea memoria de una piedra sepultada entre ortigas sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje al cuerpo que designa en brazos de los siglos, donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible, no esconda como acero en mi pecho su ala, sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine ese afán que exige un dueño a imagen suya, sometiendo a otra vida su vida, sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres, cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, disuelto en niebla, ausencia, ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos; donde habite el olvido.

Para la Libertad

"Para la libertad", Miguel Hernández
EL HERIDO
II
Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.

lunes, 27 de junio de 2011

Cuando un amigo se va

Letra: Alberto Cortez
Musica: Alberto Cortez

Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.

Cuando un amigo se va,
una estrella se ha perdido,
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.

Cuando un amigo se va,
se detienen los caminos
y se empieza a avinagrar
el duende dulce del vino.

Cuando un amigo se va,
galopando su destino,
empieza el alma a vibrar
porque se llena de frío.

Cuando un amigo se va,
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.

Cuando un amigo se va,
se queda el árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.

Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

En un rincón del alma

Letra: Alberto Cortez
Música: Alberto Cortez

En un rincón del alma donde tengo la pena
que me dejó tu adiós.
En un rincón del alma, aún se aburre el poema
que nuestro amor creó.
En un rincón del alma, me falta tu presencia
que el tiempo me robó.
Tu cara, tus cabellos, que tantas noches nuestras
mi mano acarició.

En un rincón del alma me duelen los ""te quiero""
que tu pasión me dio.
""Seremos muy felices"", ""no te dejaré nunca"",
""siempre serás mi amor"".
En un rincón del alma tambien guardo el fracaso
que el tiempo me brindó;
lo condeno en silencio a buscar un consuelo
para mi corazón.

Me parece mentira, depués de haber querido
como he querido yo.
Me parece mentira, encontrarme tan solo
como me encuentro hoy.
De qué sirve la vida, si a un poco de alegría
le sigue un gran dolor.
Me parece mentira que tampoco esta noche
escucharé tu voz.

En un rincón del alma donde tengo la pena
que me dejó tu adiós.
En un rincón del alma, aún se aburre el poema
que nuestro amor creó.
Con las cosas más bellas guardaré tu recuerdo
que el tiempo no logró
sacarlo de mi alma, lo guardaré hasta el día
en que me vaya yo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Como hemos cambiado de Presuntos implicados

Ah! Cómo hemos cambiado
qué lejos ha quedado
aquella amistad.

Así como el viento lo abandona todo al paso,
así con el tiempo todo es abandonado;
cada beso que se dá, alguien lo abandonará.

Así con los años unidos a la distancia,
fue así como tú y yo perdimos la confianza;
cada paso que se dio, algo más nos alejó.

Lo mejor que conocimos,
separó nuestros destinos
que hoy nos vuelven a reunir;
tal vez si tú y yo queremos
volveremos a sentir aquella vieja entrega. Ah! Cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
cómo hemos olvidado aquella amistad.

Y así como siento ahora el hueco que has dejado
quizás llegada la hora vuelva a sentirte a mi lado
tantos sueños por cumplir, alguno se ha de vivir.

Lo mejor que conocimos,
Separó nuestros destinos
Que hoy nos vuelven a reunir;
Tal vez si tú y yo queremos
Volveremos a sentir aquella vieja entrega.

Ah! Cómo hemos cambiado
Que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
Cómo hemos olvidado aquella amistad

Si me nombras de Ana Belén. Letra: Juan Mari Montes Música: Nando González

Sé que existo si me nombras tú.
Sé que alumbro si me das tu luz.
Que si esperas llegaré puntual.
Si no llegas yo te espero igual.
Que por tu piel me pongo a caminar
En cada despertar.
Que si pides doy, si me llamas voy,
Trenzas mi voluntad.

Sé que puedo si me lo juras tú.
Sin tu cara siempre me sale cruz.

Si me sonríes vuelo, si te arrodillas creo,
Si tú tropiezas yo caeré.
Si me perdonas nazco, si creces yo te alcanzo
Y si me olvidas moriré.

Sé que existo si me nombras tú,
Que si lloras cargo con tu cruz.
Si me rindo es que no oí tu voz.
Si te duele me desangro yo.
Que por tu piel comienzo a caminar
En cada despertar,
Que si pides doy, si me llamas voy,
Trenzas mi voluntad.

Sé que existo si me nombras tú,
Que sin ti seré nadie en la multitud.
Que sin ti seré nadie en la multitud.

Si me sonríes vuelo, si te arrodillas creo,
Si tú tropiezas yo caeré.
Si me perdonas nazco, si creces yo te alcanzo
Y si me olvidas moriré.